Papa Francisco en visita al norte peruano: “Los peruanos no tienen derecho a dejarse robar la esperanza”

El Papa Francisco llegó a Trujillo, donde fue recibido con mucha algarabía por una gran multitud de pobladores de todo el norte peruano que lo recibieron en su tercer día de viaje apostólico que realiza al país.

Francisco tocó suelo trujillano pasada las 09:00 horas, en el Aeropuerto Internacional Capitán FAP Carlos Martínez de Pinillos y allí fue recibido por el Arzobispo de Trujillo, Monseñor Miguel Cabrejos, mientras una coreografía de 60 parejas de marinera de todas las edades danzaba en la pista de aterrizaje.

Tras la ceremonia de bienvenida, el Papa Francisco abordó el papamóvil para llegar hasta la explanada costera de Huanchaco en donde oficiaría la Santa Misa. Durante su recorrido, de aproximadamente 4 kilómetros hasta la explanada, se observó a cientos de pobladores apostados en las calles para verlo pasar.

Santa Misa

En la explanada de Huanchaco, el Santo Padre ofició la Santa Misa con una asistencia de aproximadamente 500 mil personas y la presencia de más de 40 imágenes sagradas, que días antes peregrinaron desde diversos puntos del país con sus fieles.

Como parte de la homilía, Francisco expresó que “Los peruanos no tienen derecho a dejarse robar la esperanza”, en alusión a todas las dificultades ocasionadas por la “bravura de la naturaleza” y la lucha para superar cada una de éstas.

En ese sentido, resaltó la solidaridad y el espíritu comunitario de las poblaciones demostrada durante los embates que sufrieron por el fenómeno del “Niño Costero” en los primeros meses del año 2017 y que afectaron también a la zona norte del país. Resaltó lo importante que es estar unidos frente a estas circunstancias.

En este momento de la Homilía, Francisco hace referencia a las muchachas del Evangelio de San Mateo que no tenían el aceite para encender la lámpara para iluminar sus caminos y llegar hasta sus esposos, e instó a los fieles a hallar ese “aceite” que les permita encender sus “lámparas” durante situaciones difíciles.

Asimismo, el Papa llamó la atención sobre las condiciones de vida en las que viven los pobladores por la falta de oportunidades educativas y laborales, sobre todo para los más jóvenes, que no les permite construir un futuro seguro, motivando a la población a construir una “red de contención y esperanza” para salir adelante.

Finalmente, el Santo Padre exhortó a los asistentes a fortalecer su fe católica y creer en Jesucristo, como transformados y renovador de la esperanza y a mantenernos unidos para solucionar las adversidades o “sacudones” como él lo dijo.

Durante la celebración de la Eucaristía, monseñor Miguel Cabrejos le expresó a Francisco que guarde en su corazón el agradecimiento de los distintos pueblos allí reunidos. “Gracias por su cercanía, por su preocupación ante los terribles momentos vividos a causa del Niño Costero”.

Terminada la Santa Misa en Huanchaco, Francisco se dirigió al barrio de Buenos Aires en el papamóvil. Buenos Aires es una de las comunidades más afectadas por los embates de la naturaleza. (JJHC)