Archivos por Etiqueta: Señor

Cardenal Ricardo Ezzati en celebración de la última cena del Señor: “A los migrantes queremos abrir el corazón”

En la tradicional ceremonia eucarística de Jueves Santo, el Arzobispo de Santiago lavó los pies de doce jóvenes inmigrantes, como signo de servicio y relevancia a este sector de la juventud que será protagonista del X° Sínodo.

El cardenal Ricardo Ezzati presidió, en la Catedral Metropolitana, la celebración con la que se recuerda la “Última Cena” donde se instituyó la Eucaristía. Un acto de amor y de humildad, en el cual Jesús lavó los pies de sus discípulos, señalando el camino de estar siempre al servicio de los demás.

En la homilía, el cardenal dedicó palabras a quienes son el futuro del país: “Ellos vienen de diferentes países de nuestra América Latina, muchos de ellos representan a otros hermanos que frecuentemente asisten a la Eucaristía en esta Catedral, que vienen de situaciones difíciles como las que se viven en Venezuela, Colombia, Santo Domingo, Perú, Bolivia y en otros países de América del sur. Hacia ellos queremos abrir el corazón, delante de ellos queremos ponernos de rodillas para decirles que Jesús es su primer servidor”.

Continuó: “La celebración de esta tarde es una invitación a creer, a vivir y proclamar lo que Jesús nos ha enseñado: El mandamiento nuevo del amor, que nos amemos unos a otros, hasta entregar la vida como lo hizo Jesús. Ciertamente Dios no nos llama al martirio, pero si nos llama a esa entrega cotidiana, a ese darse con el silencio que hace agradable el don que ofrecemos”.

La voz de los protagonistas

Karina Meneses, boliviana, fue una de las doce escogidas para el rito. Para ella, el ser elegida fue algo no esperado: “Me parece un gesto de acogida muy significativo. Yo llevo en Chile un año y seis meses y mi experiencia ha sido fabulosa en Chile, sobre todo por el apoyo que me ha brindado la parroquia Latinoamericana, ya que me han ayudado en temas prácticos como asesoría legal y otras dificultades que podemos tener como extranjeros. Me han tratado como si estuviera en casa y de forma absolutamente gratuita. Creo que este gesto es un impulso para que la sociedad sea de acogida”.

Darci Gurgel do Amaral, quien es voluntario de la parroquia Latinoamericana y que llegó a nuestro país hace 15 años, dijo: “Encuentro un buen gesto porque en Chile están llegando más migrantes, entonces la Iglesia tiene este gesto de acogida, de ayuda y está de brazos abiertos. Mi experiencia en Chile ha sido muy buena, no he tenido dificultades de acogida, trabajo. Tengo amistades, me gusta mucho este país y no tengo pensado regresar a Brasil”.

Con respecto al Sínodo de jóvenes anunciado por el Arzobispo durante Domingo de Ramos, Darci señaló: “Creo que siempre hubo preocupación por los jóvenes en la Iglesia. Yo llegué a Chile por primera vez el año 98 para el Encuentro Continental de Jóvenes Católicos, cuando vine representando a la Vicaría de Río de Janeiro. Ahí comenzó mi historia en este país. Siempre ha existido preocupación por los jóvenes, ahora hay que tener una profundización del tema en las comunidades eclesiales de base”.

Bernarda Jiménez, llegó desde Colombia hace siete años y expresó: “Este es un momento muy bonito, porque nos da la oportunidad de expresar nuestras tradiciones. En mi caso la fe es algo que llevo desde pequeña, a través de las enseñanzas de casa. Este gesto de invitar a esta celebración a migrantes nos hace sentir integrados, que somos de este país y que estamos en igualdad, es un impulso para continuar con los proyectos que estamos desarrollando en Chile”.

En un escenario más complejo, Julio Aguilar, llegó hace seis meses de Venezuela y habló de lo que significa este signo en medio de los problemas de su país: “Este gesto de generosidad para mí es una bendición, un honor recibir esto por parte del cardenal”. Agregó: “Estar representando a mi país, sobre todo en este tiempo de preparación que uno vive en Semana Santa, es una bendición de Dios. Pido mucha oración por mi país”.

Misma realidad para Redlich García, también venezolano, quien ve este gesto como oportunidad para rezar con más fuerza por los problemas en su país: “Primera vez que me toca que me laven los pies y representando a mi país en la situación que estamos. Esta es una gran oportunidad, porque esta semana ha sido bastante conflictiva en Venezuela. Hemos tenido algunos muertos por protestas, así que a toda la comunidad que hace vida conmigo, les dije que representaría a Venezuela en el lavatorio y les pedí que sus oraciones las hicieran fuerte para ese momento, para que mi país salga de esta situación”.

Mensaje en línea con el llamado del papa Francisco. El pontífice -en ceremonia desarrollada en una prisión de máxima seguridad- lavó los pies de doce presos, entre ellos tres mujeres, un musulmán y un argentino, donde les dijo: “Si pueden hacer algo, un servicio para sus compañeros en la cárcel, háganlo. Esto es amor. Es como lavar los pies: ser el siervo de los demás”.