Los primeros pasos en Forex y CFD, una opción accesible

Lejos quedan en la memoria las imágenes de brokers e inversores con camisa y corbata. Las nuevas tecnologías han cambiado la forma de invertir para siempre, acercando ese mundo desconocido y facilitando el acceso a prácticamente cualquier persona.

¿Qué es una cuenta demo Forex y CFD?

La irrupción de herramientas de gestión en línea de inversiones ha traído consigo una apertura de los mercados internacionales, ampliando también el abanico de productos financieros incluyendo algunos tan populares como el Forex o los CFD (del inglés “Contract for Difference”).

Así, gracias a los automatismos que facilitan el conocimiento, la formación y la práctica real, los inversores y traders en Chile utilizan cuentas demo de Forex y CFD, pues a través de ellas se puede acceder a un entorno de prueba, sus condiciones son las de un mercado real y permiten planificar posiciones y estrategias al toque, sin riesgo alguno, pues se trabaja con dinero virtual.

Brokers globales reputados como XTB disponen de cómodas plataformas demo simuladas a imagen y semejanza de la realidad.

El presente y futuro del mercado Forex

El mercado Forex es uno de los más grandes en términos de liquidez, con operaciones diarias de más de 5 billones de dólares, y se basa en el valor del tipo de cambio en la transferencia de divisas, incluyendo las criptomonedas. Al ser necesario para el comercio internacional, pues de él emana el dinero para liquidar importaciones y exportaciones, es también un canal de inversión con potencial.

Operar en Forex y CFDs es una actividad legal en Chile, aunque la Superintendencia de Valores y Seguros no la regula expresamente, y desde el país se pueden encontrar y acceder a los brokers de Forex mejor valorados.

¿Qué son los CFDs?

Los CFDs son empleados en el trading online. Se establecen sobre un activo concreto y permiten intercambiar la diferencia entre el precio inicial y el final de dicho activo. Los CFDs, pues, son muy versátiles al permitir trading con Forex, materias primas e índices.

Cuando se opera con CFDs, no se venden o compran activos, sólo posiciones sobre el futuro precio de ese activo. Así, si se estima una tendencia al alza para una moneda, se puede abrir una posición CFD “larga” y obtener el beneficio proporcional a la subida, mientras que a la inversa (a la baja) la posición CFD sería “corta”, vendiendo CFDs. La clave en los CFDs es el monto de la variación del precio. Si esa variación se mueve en contra de la posición tomada, implica del mismo modo una pérdida proporcional.

Los CFDs son flexibles, en especial en mercados de gran liquidez como las divisas, donde siempre hay compradores y vendedores dispuestos, y las noticias de devaluación o apreciación de monedas son constantes en muchos países.

La realidad de los CFDs es que permiten operar con apalancamiento, es decir, operar con mayor monto de dinero del que se dispone, aspirando pues a mayor ganancia pero elevando el riesgo de pérdida de mayor dinero. La recomendación con los CFDs es que, aunque permiten especular y son accesibles, hay que mantener los pies en el suelo.