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Historia de la Matanza en la Escuela Santa María de Iquique

Operarios en huelga abriendo calle para recibir a los obreros de La Pampa 1907Por: Nathalie Victoria

En 1907, durante el gobierno de Pedro Montt, existieron varios movimientos sociales que se conocen como la Huelga Grande del Salitre, que culmina con la Matanza de la Escuela Santa María de Iquique.

Fue la consolidación de los obreros, sus demandas salariales y laborales las que incrementaron la reivindicación del movimiento. El 4 de diciembre se declaran en huelga los trabajadores del ferrocarril salitrero, su movilización duró un día y obtuvieron un aumento en su salario. Luego el 10 diciembre los trabajadores de la oficina de San Lorenzo deciden paralizar su faena pidiendo también un aumento, esta huelga se extendió hasta la oficina Santa Lucía. En el cantón San Antonio cerca de 4.000 trabajadores se declaran en huelga, llamando los días 12 y 13 a paralizar las actividades y dirigirse a Iquique.

El 15 de diciembre 2.000 trabajadores son recibidos por tropas del regimiento desde la pampa, a la mañana siguientes llegan a Iquique presentando sus peticiones a las autoridades salitreras. Desde ese día no se logró acuerdo y la huelga se extendió a otras oficinas salitreras que se sumaron a las movilizaciones, se estima que los huelguistas eran entre 15 y 23 mil.

Entre las demandas de los trabajores de la salitrera se encontraban:

Aceptar que mientras se supriman las fichas y se emita dinero sencillo cada Oficina representada y suscrita por su Gerente respectivo reciba las de otra Oficina y de ella misma a la par, pagando una multa de $ 50.000, siempre que se niegue a recibir las fichas a la par.

Pago de los jornales a razón de un cambio fijo de 18 peniques. Libertad de comercio en la Oficina en forma amplia y absoluta.

Cierre general con reja de fierro de todos los cachuchos y chulladores de las Oficinas Salitreras, so pena de pagar de 5 a 10.000 pesos de indemnización a cada obrero que se malogre a consecuencia de no haberse cumplido esta obligación.

En cada oficina habrá una balanza y una vara al lado afuera de la pulpería y tienda para confrontar pesos y medidas.

Conceder local gratuito para fundar escuelas nocturnas para obreros, siempre que algunos de ellos lo pida con tal objeto.

Que el Administrador no pueda hacer arrojar a la rampa el caliche decomisado y aprovecharlo después en los cachuchos.

Que el Administrador ni ningún empleado de la Oficina pueda despedir a los obreros que han tomado parte en el presente movimiento, ni a los jefes, sin un desahucio de 2 a 3 meses, o una indemnización en cambio de 300 a 500 pesos.

Que en el futuro sea obligatorio para obreros y patrones un desahucio de 15 días cuando se ponga término al contrato.

Los empresarios salitreros y las autoridades se negaron a negociar mientras no se reanudaran los trabajos. El Ministro del Interior, Rafael Sotomayor, decretó restringir las libertades de reunión. Por su parte el intendente de Tarapacá, Carlos Eastman, ordenó limitar la libertad de tránsito y exigió a los trabajadores abandonar la ciudad el 21 de diciembre, amenazando con usar la fuerza.

Chilenos, peruanos, bolivianos, argentinos entre ellos mujeres y niños decidieron no abandonar la Escuela Santa María. Se cuenta que los trabajadores extranjeros dijeron “Con los chilenos vinimos, con los chilenos morimos” luego que sus respectivos cónsules les pidieran abandonar la huelga.

Fue el general Roberto Silva Renard quién dio la orden de hacer fuego en contra de la multitud de huelguistas que abogaban por la dignidad de sus condiciones laborales. Se asesinaron a cerca de 3.600 personas, enterrandolos en una fosa común en el cementerio de la ciudad. Los sobrevivientes de la masacre fueron enviados de regreso a las oficinas y otros fueron embarcados a Valparaíso. Silva Renard, responsabilizó a los huelguistas y ninguna autoridad recibió sanción por lo ocurrido.

En el año 2007 al cumplirse 100 años del lamentable hecho, se decretó duelo nacional y se exhumaron los cuerpos creándose un monumento en recuerdo de las víctimas.