14 de septiembre de 2026

DIARIO EL NORTINO

Palabras que iluminan nuestro territorio

Alejandra Portillo: “La universidad no puede limitarse a aplicar protocolos de seguridad; también debe recuperar los espacios de participación, diálogo y convivencia”

Estudiante de segundo año de Trabajo Social y dirigente estudiantil, Alejandra Portillo relata su experiencia en la Universidad Arturo Prat, incluyendo una situación de acoso que la llevó a presentar una denuncia en 2023. En este testimonio aborda el proceso que enfrentó, la respuesta institucional, la necesidad de fortalecer la mediación y la prevención, y plantea una mirada crítica sobre la participación estudiantil, la seguridad, los espacios universitarios, los aranceles y las condiciones en que se desarrolla actualmente la vida de los estudiantes.

La experiencia universitaria no se construye únicamente dentro de una sala de clases. También está determinada por las relaciones entre estudiantes, los espacios de participación, las condiciones materiales, la convivencia, los mecanismos para enfrentar los conflictos y la posibilidad de sentirse parte de una comunidad.

En el marco del especial que Diario El Nortino está desarrollando sobre la realidad de los estudiantes en las universidades, presentamos el testimonio de Alejandra Portillo, estudiante de segundo año de Trabajo Social y dirigente estudiantil, quien decidió compartir su experiencia y sus puntos de vista respecto de situaciones que, según plantea, requieren una discusión más amplia dentro de la comunidad universitaria.

Portillo ingresó a la UNAP en 2021 para estudiar Fonoaudiología y posteriormente comenzó sus estudios de Trabajo Social. En ese recorrido participó en espacios de representación estudiantil y vivió una situación de acoso que terminó siendo denunciada durante 2023.

Su testimonio no se limita a relatar ese episodio. A partir de su propia experiencia, plantea una reflexión más amplia sobre la forma en que se enfrentan los conflictos, la necesidad de contar con mecanismos de mediación, el respeto tanto a denunciantes como a denunciados, la participación estudiantil, la seguridad, los espacios de encuentro, la cultura y las condiciones económicas que enfrentan quienes estudian en una universidad regional, estatal, pública y fronteriza.

“Yo entré a estudiar en 2021”

Diario El Nortino: Alejandra, ¿usted está egresada de la universidad o sigue actualmente estudiando?

Alejandra Portillo: Yo soy estudiante de Trabajo Social de segundo año.

Diario El Nortino: ¿Cómo comenzó su experiencia como estudiante vinculada a estas situaciones de denuncia y conflictos de convivencia dentro de la UNAP?

Alejandra Portillo: Yo entré a estudiar en 2021. Entré a estudiar Fonoaudiología en primer lugar y, de esa forma, me vinculé a una cantidad de problemas que existían dentro de la universidad, que tenían que ver básicamente con el reintegro de los estudiantes en el período postpandemia.

Había bastantes dificultades de reinserción por el tema mismo de la pandemia, entonces comienzo a participar.

Y de esta manera llego a Federación. Por un conjunto de problemas que tuve después, de diferente orden, perdí la carrera de Fonoaudiología y postergué nuevamente la PSU. Después ingresé regularmente, luego de dar la prueba, a la carrera de Trabajo Social.

El episodio que terminó en una denuncia

Diario El Nortino: Usted fue denunciante en un caso ocurrido en 2023. ¿Qué vivió en ese proceso y cómo recuerda la respuesta que recibió por parte de la institución?

Alejandra Portillo: Después de estar aproximadamente dos años fuera del sistema académico, en términos de presencialidad, a los estudiantes en general les costó volver a retomar prácticas habituales de sociabilidad.

Yo explico de alguna manera por ahí los casos. Producto justamente de este problema, de que no se pudiera reaccionar como corresponde, había una cantidad de estudiantes que reaccionaban mal, mediante la burla y el descriterio, situaciones que en su mayoría pudieron haber sido tratadas de una manera más bien a través de una mediación, por ejemplo.

La diferencia está en que, en un momento, este tema se sobrepasa y comienzan burlas que eran muy complicadas, en especial porque, en relación conmigo, que soy una persona bastante adulta, había una cantidad de fotos que andaban circulando y que sobrepasaron el espacio mismo de la universidad.

Ya no era solamente la universidad, sino que comenzaron a llegar a otras universidades.

Yo me entero de esto precisamente porque mi hijo, que estudiaba en ese momento en una universidad de Santiago, se encuentra con esta información y me comunica.

Entonces presento una denuncia, cosa que tampoco me convencía tanto, en realidad, porque yo hasta el final hubiera sido partidaria de arreglar esta situación de una manera que permitiera llegar a algún acuerdo.

Diario El Nortino: ¿Cómo evalúa la respuesta que recibió por parte de la institución?

Alejandra Portillo: Para ser bien objetiva, yo siento que la denuncia como tal fue bien acogida. El tema tiene que ver más que nada con que, de repente, se lleva al extremo de judicializarlo todo.

Entonces, como no hay exactamente lo que es un sistema de filtración o de mediación adecuada para solucionar esos problemas, comenzaron a acumularse esta cantidad de denuncias. Y esto termina en que hay denuncias que son mucho más antiguas que el 2023 y que tampoco han sido debidamente solucionadas.

Yo siento que, llegando a este punto, tengo la impresión de que, junto con tener una planta mayor de profesionales que esté debidamente preparada y asesorada como para solucionar este tipo de conflictos, también debería existir algo así como una especie de mesa social de diálogo dentro de la universidad que permita saber cómo estos problemas de convivencia de los estudiantes pudieran ser solucionados de una manera de no llegar a judicializar tanto.

“Sí, tuve una situación de acoso”

Diario El Nortino: Para entender un poco mejor lo que nos está planteando, ¿usted sufrió acoso por parte de sus compañeros?

Alejandra Portillo: Sí, tuve una situación de acoso.

Diario El Nortino: Desde esa experiencia, ¿qué ha cambiado o no ha cambiado en la manera en que la comunidad universitaria enfrenta las situaciones de acoso, violencia o conflicto entre sus integrantes?

Alejandra Portillo: Tiene que ver con lo siguiente. A mí me interesó comunicarme, en especial con su medio, básicamente porque lo que aparece dentro de estas entrevistas pareciera decir que existe una crisis de seguridad dentro de la universidad. Y dentro de todo, acá yo creo que hay por lo menos tres elementos que hay que considerar para responder a la pregunta.

Uno de ellos tiene que ver con que existe una plataforma, además de comunicación de las autoridades universitarias para con los estudiantes y para con la comunidad en general.

Y dentro de las plataformas mismas de la universidad, que aparecen dentro de las páginas de la institución, aparecen bastantes pronunciamientos sobre el tema de seguridad en la región de Tarapacá.

Particularmente, el mismo rector ha emitido una cantidad de declaraciones donde aborda la idea de crisis de seguridad, pero se refiere más bien a lo que tiene que ver con las políticas públicas, la convivencia social y los derechos humanos referidos al entorno regional, no necesariamente a que existe un colapso de seguridad en los campus.

Luego, además, nuestra universidad cuenta con un conjunto de protocolos e infraestructura de seguridad institucional.

De esta forma, la universidad podemos decir que operaría mediante instrumentos de gestión estándar para resguardar las instalaciones y la comunidad.

Protocolos, denuncias y medidas ante incidentes

Diario El Nortino: ¿Cuáles son los mecanismos que usted identifica dentro de la universidad?

Alejandra Portillo: Está conformada por tres elementos, y nosotros los conocemos porque además pertenecemos a la SGS, que es la Secretaría de Género y Sexualidad.

Estos tres elementos son el plan de emergencia que mantiene el área de seguridad física, prevención de riesgos y contingencia, no solamente en la Casa Central, sino que además en las instalaciones. Está la plataforma de denuncias y está, por otra parte, la medida ante incidentes puntuales.

Y dentro de lo que son las medidas ante incidentes puntuales está que la universidad misma sabe que actúa mediante denuncia ante la Fiscalía y porque además habitualmente hay una activación de patrullajes dentro del perímetro.

Diario El Nortino: ¿Y cuál es, a su juicio, el tercer elemento que debería considerarse?

Alejandra Portillo: En tercer lugar, y que no es menor, tiene que ver con que existe un aporte académico a lo que se conoce como el fenómeno de la seguridad. De esta manera, en lugar de declararse directamente en crisis, la universidad participa activamente como un actor académico en la búsqueda de soluciones.

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Eso es lo que, de alguna manera, plantea la plataforma de la UNAP.

Sin embargo, yo siento que el problema principal que está surgiendo acá tiene que ver con la participación.

Entonces aquí hay un tema que tiene que ver con democracia interna del movimiento estudiantil. Y ahí es donde aparecen, como consecuencia, estos problemas de mala convivencia, que tienen que ver básicamente con que no hay asambleas.

Hace mucho tiempo, años, que no tiene una cuestión mínima, que son las asambleas generales. Los consejos de presidentes van solamente las personas que cita la Federación y no va nadie más. Ya no hay consejos de presidentes ampliados.

Participación y representatividad estudiantil

Diario El Nortino: ¿Qué otros temas considera que están quedando fuera de la discusión?

Alejandra Portillo: En general, además, hay temas que no se conversan.

Si bien la seguridad es importante, hay otros temas que no han sido considerados en ningún momento, como, por ejemplo, lo que tiene que ver con el alza de los aranceles dentro de la universidad y el incentivo a participar como actores que parten del estudiantado.

Y esto se refleja, ¿de qué manera?

Se refleja en que cada vez que hay elecciones de Federación, que mal no recuerdo, el quórum de participación es del 25%. Y eso igual implica un conflicto de representatividad.

Imagínense que a la Universidad de Chile le ocurriera elegir un presidente de Federación o una nueva Federación con el 25% del quórum.

Y al respecto hay que saber que la Universidad de Chile, por ejemplo, es una universidad que presidió estos dos años en Federación y luego de eso peleó para conseguir el quórum correspondiente, que era el 50% más uno.

Diario El Nortino: Desde su experiencia, ¿qué debería hacerse para enfrentar estos problemas de convivencia y participación?

Alejandra Portillo: Yo tengo la impresión de que, si bien hay un conflicto que tiene que ver con la convivencia dentro de la universidad, esto tiene que tratarse de cierta manera a través de aumentar la dotación de personal que efectivamente conozca el tema del cual estamos hablando, que asesore, que produzca esto que se conoce como la mediación.

Pero que además, por otra parte, existan los mecanismos internos de representación que pudieran permitir que el estudiante vuelva nuevamente a participar dentro de la universidad, entendiendo que discrepar o tener opiniones que van en contra de lo que otras personas piensen es absolutamente legítimo.

Una universidad regional, estatal, pública y fronteriza

Diario El Nortino: Como estudiante y dirigente, ¿qué situaciones de la realidad universitaria considera que hoy están quedando fuera de la discusión pública y cuáles deberían ser escuchadas por la propia comunidad?

Alejandra Portillo: Uno de los elementos que no es menor y que escapa un poco del ámbito de la discusión es recordar que la UNAP es una universidad regional, estatal, pública y fronteriza, donde además corre bastante lo que es el tema de la vulnerabilidad o de la vulneración económica.

Aproximadamente el 70% del estudiantado está con gratuidad y un porcentaje no menor, o bastante alto, viene de sectores de Alto Hospicio, de las tomas o de algunos lugares donde sería impensado, aunque los jóvenes saquen más puntaje, estudiar en otras universidades.

Entonces mejorar un poco, mejorar sustantivamente lo que tiene que ver con cómo el estudiante se siente cómodo estudiando dentro de la universidad ya mejoraría bastante la convivencia.

Entonces eso es un tema importante.

Lo otro, que tampoco es menor, tiene que ver con los aranceles.

Por ejemplo, la carrera de Trabajo Social, el 2019-2020 estaba en un valor cercano a los 2 millones de pesos, que era el costo de la carrera anualmente, y en este rato ha subido llegando más o menos cerca de los 4 millones de pesos.

Y esas son cosas que uno puede encontrar dentro del portal de la universidad.

“Uno también tiene derecho a relajarse dentro de la universidad”

Diario El Nortino: ¿Cómo se relacionan esas condiciones económicas con las condiciones concretas en que estudian los estudiantes?

Alejandra Portillo: Entonces el tema es en qué se está invirtiendo en este rato dentro de la universidad para que el estudiante pueda estudiar en condiciones de mayor seguridad, con acceso a sentarse en algún lugar.

Tomando en cuenta además que, si tú revisas los horarios que tienen los estudiantes, está bastante este tema de las ventanas.

Es decir, uno puede tener clases, por ejemplo, desde las 8 de la mañana hasta la 1 de la tarde, y después puede ir de otra clase desde las 5:20, desde las 5:30 hasta las 19:40.

Esas ventanas largas son una preocupación porque la universidad no tiene espacios de comodidad que estén bien habilitados.

No solamente pensando en que el estudiante tenga el acceso a estudiar en buenas condiciones, sino que también considerar que uno tiene derecho a relajarse dentro de la universidad y pudiera hacerlo de una manera más cómoda.

Entonces los espacios habitualmente propios del universitario, bajo este criterio de cuidar la seguridad, se pierden un poco.

Seguridad, drogas, alcohol y prevención

Diario El Nortino: ¿Cómo observa el problema de seguridad, consumo de alcohol y drogas dentro de ese contexto?

Alejandra Portillo: Porque efectivamente, como dicen algunos de los entrevistados, en la universidad, como en la región, uno puede detectar que hay problemas relacionados con la droga, con el microtráfico, por ejemplo, venta de estupefacientes y consumo de alcohol.

Eso no se va a negar, básicamente porque las universidades son como un nicho comercial para esta gente que trae estos tóxicos dentro de la universidad.

Entonces hay un grupo de estudiantes que se pregunta: ¿por qué solamente tiene que ser a través del castigo y de la punición las formas con las cuales uno pueda solucionar los problemas?

Hay que habilitar espacios para que los estudiantes puedan tener un momento de relajo, de estar más tranquilos, sin necesariamente pensar que tengan que estar estudiando.

O cómo arreglamos el problema de la salud mental, que tiene que ver con cómo damos una posibilidad de que el joven esté menos estresado, porque la vida universitaria de por sí es estresante, sin llegar a consumir clonazepam o la droga que esté de moda en este momento.

Recuperar la participación para mejorar la convivencia

Diario El Nortino: ¿Considera entonces que la convivencia también está relacionada con la participación y el uso de los espacios universitarios?

Alejandra Portillo: Yo siento que una parte importante tiene que ver con que la democracia interna y el uso adecuado de los espacios dentro del territorio de la universidad permitirían un cauce donde, bajando los niveles de estrés, pudieran pasar también el consumo de drogas y de alcohol.

La misma universidad ha planteado en varias oportunidades temas tales como la aparición de los “papás helicópteros”.

Es una figura que uno antes no veía y esto quiere decir que están llegando los papás a preguntar por la situación de sus hijos o qué pueden hacer o cómo lo pueden hacer.

Entonces hay una especie quizás de problema de pérdida de autonomía con respecto a que llega una mayor cantidad de jóvenes que sienten que no tienen las herramientas necesarias como para desenvolverse solos dentro de la universidad.

Y eso es nuevo, es extraño y debería ser objeto de estudio y de una propuesta de solución.

Porque desde muchos años atrás, una vez que el estudiante llegaba a la universidad, los papás prácticamente no tenían cómo meterse dentro de ese espacio, porque el tratamiento era entre el académico y el universitario, o la dirigencia y las autoridades universitarias, o entre compañero y compañera.

Sin embargo, desde la pandemia y un poco antes, ha habido una especie de debilitamiento de estos lazos que tienen que ver con el autocuidado y con la relación entre estudiantes.

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Pero eso también tiene que ver con que estamos en una universidad donde la participación va bajando cada vez más en términos reales.

No se puede reflejar solamente a través de una fiesta universitaria. Habría que preparar unos espacios distintos que tuvieran que ver con la cultura y con actividades que llegaran a la comunidad completa.

“La universidad está un poco al debe”

Diario El Nortino: ¿Qué cree que está faltando actualmente en ese ámbito?

Alejandra Portillo: Desde ese punto de vista, yo personalmente pienso que la universidad está un poco al debe con respecto a los espacios dentro de la universidad, al acceso a la cultura, a fomentar las buenas relaciones entre los estudiantes, pero que no sea solamente limitarse a estar aplicando protocolos de seguridad que, de repente, no solucionan los problemas de fondo.

Uno puede pensar, por ejemplo, en que existen universidades como la Universidad de Concepción o la USACH que también han tenido conflictos importantes con respecto a la seguridad y con respecto al ausentismo, a la pérdida de carreras de los estudiantes o a los conflictos que habitualmente son los que hacen que las personas dejen de estudiar o que se sientan en desmedro en relación con otros compañeros porque no tienen una buena convivencia.

Pero, sin embargo, ahí existen además políticas de corte más bien social que van incentivando a la participación y a integrar al estudiantado.

El debate sobre las carreras y las prioridades institucionales

Diario El Nortino: ¿Qué otros aspectos institucionales considera que deberían estar en discusión?

Alejandra Portillo: Yo siento que eso está faltando aquí en nuestra universidad.

Se ve mucho interés por abrir nuevas carreras, tales como Medicina, lo cual nos parece bien porque viene a solucionar un problema que tiene que ver con que en la región no hay médicos especialistas para la comunidad.

Pero se descuidan otros aspectos, tales como, por ejemplo, qué está pasando con las pedagogías, qué está pasando en este rato con las carreras que son consideradas menos rentables.

Entonces da la impresión de que a veces existieran las carreras del área de las ciencias sociales que son de alguna manera vistas en un segundo plano de otras carreras que sí le dan más recursos a la universidad, como pueden ser las ingenierías o las carreras del área de la salud.

“Uno no conozca del todo a sus compañeros”

Diario El Nortino: ¿Cómo observa la relación entre los propios estudiantes?

Alejandra Portillo: Acá es muy frecuente que dentro de la misma universidad uno no conozca del todo a sus compañeros.

Nosotros, en nuestra carrera de Trabajo Social, hemos hecho el esfuerzo por estar comunicándonos con los chicos, pero también vemos que hay compañeros que de un nivel a otro no se conocen porque no se da la instancia para que se conozcan.

No hay una vida así como de pasillos o una plazoleta donde quizás influya incluso que esta universidad territorialmente es pequeña.

Diario El Nortino: ¿Cómo se relaciona esto con el crecimiento de la universidad?

Alejandra Portillo: Pero si es tan pequeña, seguimos abriendo carreras.

Está el DFT, está el CE… en fin. Hay una cantidad de estudiantes que están circulando dentro del espacio universitario.

Pero la universidad también tiene que entender que la preparación profesional no pasa solamente por el tiempo que uno pasa en el aula y estudiando, sino que además va a pasar por las buenas relaciones y por las redes que uno deja mientras está dentro de la universidad en calidad de estudiante y de persona que se está formando.

Denunciar y continuar estudiando

Diario El Nortino: Mirando su experiencia completa dentro de la universidad, ¿qué quisiera que se conociera sobre lo que significa para un estudiante denunciar o enfrentar un conflicto y posteriormente continuar desarrollando su vida académica y dirigencial?

Alejandra Portillo: Hay que estar siempre pendiente, hay que estar en relación con el tema de las denuncias.

Yo creo que hay que recordar tanto lo que son los derechos de los denunciantes como también los derechos de los denunciados.

Porque estamos hablando de que estamos en un período de investigación y, mientras esa investigación no cierre, no se puede ser juez ni parte cuando ocurren estas situaciones de conflicto.

Lo que tiene que ver con la Fiscalía y lo que tiene que ver con los protocolos, como todo derecho, no puede ser restringido, tiene que ser defendido y perfeccionado siempre.

Y a veces lo que termina ocurriendo es que este mismo espacio de que los estudiantes sean más participativos y tengan mayor relación de conversar o de relacionarse entre ellos, por una parte, va a hacer que disminuya esta enorme cantidad que se supone que hay de denuncias.

Pero para levantar un diagnóstico de ese tipo yo creo que además habría que presentar antes de qué cantidad de denuncias hay, en qué estado está trabajando la Fiscalía, qué tipo de trabajo de prevención es el que se está haciendo.

Pero particularmente en este caso de denuncias por maltrato, por acoso, por abuso, por bullying o bajo el nombre que uno quiera utilizar, en primer lugar está el tema de la prevención y de la información.

“No va a bastar solamente con ocupar un protocolo”

Diario El Nortino: ¿Entonces considera que los protocolos por sí solos no son suficientes?

Alejandra Portillo: Todo lo que tiene que ver con eso no va a bastar solamente por ocupar un protocolo o una ley que de por sí es importante y que hay que estar reforzando siempre.

Pero tampoco se puede quedar en segundo plano esto de que la existencia y la defensa de los espacios democráticos y el fomento de las conductas que tienen que ver con la democracia interna no solamente puedan llegar aquellos que son dirigentes, sino que además puedan participar todos los estudiantes de base.

Uno de los desafíos grandes que va a enfrentar y que enfrenta en general la universidad como modelo de desarrollo, más que una universidad, sino que en general lo que es el concepto de universidad durante el siglo XXI, va a ser recuperar o respaldarse.

Reflexión

El testimonio de Alejandra Portillo plantea una mirada que trasciende el episodio particular que la llevó a presentar una denuncia. Su relato pone sobre la mesa una serie de preguntas respecto de cómo una comunidad universitaria enfrenta sus conflictos, cómo protege los derechos de quienes participan en procesos de denuncia y, al mismo tiempo, cómo evita que la judicialización termine reemplazando otras herramientas como la prevención, la información, la mediación y el diálogo.

Pero su planteamiento también desplaza la discusión hacia otros ámbitos de la vida universitaria: la participación estudiantil, la representatividad, los espacios de encuentro, el acceso a la cultura, las condiciones económicas, los aranceles, el uso de los espacios físicos y la necesidad de construir relaciones que permitan a los estudiantes sentirse efectivamente parte de una comunidad.

En su visión, seguridad y convivencia no deberían ser conceptos separados. Tampoco la formación profesional debería quedar restringida a las horas de clases. La universidad, plantea, también forma a través de las relaciones, las redes, la participación y las experiencias que se desarrollan fuera del aula.

Su propuesta central apunta, finalmente, a recuperar la participación de los estudiantes de base, fortalecer la democracia interna, aumentar las capacidades profesionales para abordar los conflictos y abrir espacios donde el diálogo pueda anteceder, cuando corresponda, a la denuncia y la judicialización.

Diario El Nortino publica este testimonio como expresión de la experiencia, opinión y reflexión de Alejandra Portillo. Las situaciones y apreciaciones expuestas corresponden exclusivamente a lo señalado por la entrevistada y no constituyen una determinación del medio respecto de eventuales responsabilidades individuales o institucionales.
La publicación forma parte del especial de Diario El Nortino dedicado a examinar, desde distintas experiencias y voces, los desafíos que enfrenta actualmente la comunidad universitaria en la región.

QHAPAQ GLOBAL: Visión que conecta
FONDO QHAPAQ AYMARA: Desarrollo Integral