
La iniciativa impulsada por el diputado por Tarapacá Carlos Carvajal Gallardo para levantar en Iquique un monumento en homenaje a Raúl Choque Bautista, histórico campeón mundial individual de caza submarina, abrió una discusión sobre la forma en que la ciudad recuerda una de sus mayores hazañas deportivas. Jessica Rozas Jofré, hija de Pedro Emilio Rozas Miranda, integrante de la selección chilena campeona mundial por equipos en 1971, plantea que el reconocimiento también debería considerar a los demás protagonistas de aquella conquista.
Su posición no busca desconocer el mérito deportivo de Choque ni oponerse a un monumento en su honor. La inquietud apunta a distinguir dos logros alcanzados durante el histórico campeonato realizado en Iquique: Raúl Choque se consagró campeón mundial individual y, paralelamente, Chile obtuvo el título mundial por equipos, una conquista colectiva en la que participaron otros representantes nacionales.
La iniciativa del diputado Carvajal
A comienzos de agosto de 2026 se conoció públicamente que el diputado Carlos Carvajal Gallardo sostuvo una reunión con Raúl Choque Bautista para abordar una iniciativa destinada a preservar su legado mediante la construcción de un monumento en Iquique. El parlamentario informó que la propuesta sería impulsada institucionalmente para autorizar la obra y avanzar posteriormente en las gestiones necesarias para concretarla.
El propósito anunciado es reconocer en vida la trayectoria de Choque y mantener su historia presente para las nuevas generaciones, particularmente por su condición de campeón mundial individual de caza submarina, uno de los grandes hitos deportivos asociados a la denominada “Tierra de Campeones”.
Sin embargo, fue precisamente el anuncio de este reconocimiento el que motivó a Jessica Rozas a plantear públicamente una inquietud que, según señala, va más allá de la situación particular de su padre: qué ocurrirá con la memoria de los demás integrantes de aquella selección chilena.
Lo que dicen los antecedentes históricos
Los registros históricos permiten establecer una diferencia fundamental para comprender esta discusión. Raúl Choque Bautista obtuvo el campeonato mundial individual, mientras que Chile alcanzó el campeonato mundial por equipos.
La distinción quedó reflejada en los propios antecedentes institucionales de la época. Los registros de la Cámara de Diputados muestran que, pocos días después del Mundial de 1971, el Parlamento rindió homenaje al equipo chileno vencedor del Campeonato Mundial de Caza Submarina, destacando la actuación de los deportistas que representaron al país.
La documentación legislativa identificó a Raúl Choque, Fernando Sánchez, Pedro Rozas, Samuel Rodríguez, Eduardo Soto y Jorge Torres como integrantes de la representación chilena que participó en el X Campeonato Mundial de Caza Submarina. También aparecen vinculados al conjunto Federico Schaeffer, como capitán, y Maximiliano Flores, como director técnico.
Estos antecedentes resultan relevantes porque muestran que el reconocimiento del Estado no estuvo limitado a una sola figura. La institucionalidad de la época distinguió el logro individual alcanzado por Choque del resultado obtenido por la representación chilena, reconociendo también a los integrantes del conjunto nacional.
Pedro Emilio Rozas Miranda
Entre aquellos protagonistas estuvo Pedro Emilio Rozas Miranda, buzo mariscador iquiqueño cuya vida permaneció estrechamente vinculada al mar. Integró la selección chilena campeona mundial y formó parte de una generación de deportistas que convirtió a Iquique en escenario de una de las jornadas más importantes de la historia de la caza submarina nacional.
Rozas falleció el 29 de enero de 2026. Para su familia, su partida volvió a poner sobre la mesa una preocupación acumulada durante décadas: que la dimensión colectiva de la hazaña de 1971 no haya quedado suficientemente instalada en la memoria pública de la ciudad.
Su hija Jessica considera que la construcción de un monumento dedicado a Choque representa también una oportunidad para preguntarse qué reconocimiento recibirán quienes compartieron con él aquella histórica representación nacional.
La gestión de Jessica Rozas ante la oficina parlamentaria
Tras conocer la iniciativa promovida por el diputado Carvajal, Jessica Rozas Jofré concurrió el 31 de agosto a su oficina parlamentaria para manifestar personalmente su inquietud. Según relató a Diario El Nortino, su intención era solicitar que también fueran considerados los demás integrantes de la selección chilena de 1971.
Posteriormente mantuvo comunicación mediante WhatsApp con la secretaria del parlamentario. Diario El Nortino tuvo a la vista dicha conversación y constató la existencia del intercambio de mensajes, incluida la indicación de que Jessica debía conversar previamente con el jefe de gabinete del diputado para abordar su planteamiento.
De acuerdo con Jessica Rozas, hasta la elaboración de esta información esa conversación no se había concretado y tampoco había recibido una respuesta de fondo a su solicitud. Este medio pudo verificar el contenido del intercambio exhibido, pero ello no permite atribuir al diputado una posición favorable o contraria al planteamiento mientras no exista un pronunciamiento suyo.
“Han transcurrido tantos años y aún no se hace justicia. Mi padre murió el 29 de enero, pero nunca se le reconoció por ser parte de la hazaña. Solo estuvo en una oportunidad Jaime Ravinet, quien le hizo un homenaje personal, y en el fallecimiento de mi padre estuvo don Jorge Soria Quiroga”, expresó Jessica Rozas Jofré.
La hija del fallecido deportista resume el fundamento de su petición en otra frase: “No fue todo individual, también fue colectivo”.
Una petición que busca ampliar, no reemplazar, el reconocimiento
El planteamiento adquiere una dimensión particular porque Jessica no solicita reemplazar el eventual monumento a Raúl Choque por uno dedicado a su padre. Tampoco cuestiona el campeonato mundial individual obtenido por el deportista iquiqueño. Su petición apunta a que la ciudad encuentre una forma de preservar también la memoria de la selección que consiguió el campeonato mundial por equipos.
Desde esa perspectiva, ambas formas de reconocimiento pueden coexistir. El título individual pertenece a Raúl Choque y constituye un mérito deportivo propio, mientras que el campeonato mundial por equipos forma parte de una conquista colectiva cuyos protagonistas quedaron registrados en los antecedentes oficiales de la época.
La discusión adquiere además importancia por el paso del tiempo. Han transcurrido 55 años desde aquel campeonato y algunos de sus protagonistas han fallecido. Para las generaciones actuales y futuras, la manera en que se construyan monumentos, memoriales o reconocimientos públicos influirá directamente en la forma en que será conocida aquella historia.
El Nortino solicitó la versión del diputado
Con el propósito de conocer directamente los alcances de la iniciativa y entregar espacio a todas las posiciones involucradas, Diario El Nortino tomó contacto mediante WhatsApp con el diputado Carlos Carvajal Gallardo. Se le informó sobre la inquietud expresada por Jessica Rozas Jofré y se solicitó su posición respecto del reconocimiento proyectado para Raúl Choque y el planteamiento relacionado con los demás integrantes de la selección campeona mundial por equipos.
Al cierre de esta información, el parlamentario no había respondido la consulta. La ausencia de una respuesta hasta este momento no permite atribuirle una posición de rechazo, indiferencia o aceptación respecto de lo solicitado por Jessica Rozas.
Diario El Nortino mantiene abierto el espacio para incorporar la respuesta del diputado Carlos Carvajal Gallardo y los antecedentes que estime pertinentes, tanto sobre los alcances concretos de su iniciativa como respecto de la posibilidad de considerar otras formas de reconocimiento a quienes participaron de la conquista colectiva de 1971.
Una oportunidad para recuperar la historia completa
La propuesta de un monumento a Raúl Choque ha terminado abriendo una conversación que puede ir más allá de la obra originalmente proyectada. El debate no necesariamente debe resolverse escogiendo entre el campeón individual y quienes fueron sus compañeros de selección, porque se trata de méritos diferentes que confluyeron en una misma competencia y en un momento excepcional para el deporte chileno.
El reconocimiento a Choque puede preservar la memoria de quien alcanzó la cima mundial individual, mientras que Iquique también puede determinar de qué manera recordar a la selección chilena que obtuvo el campeonato mundial por equipos y a los hombres que formaron parte de ella.
Ese es el fondo de la petición formulada por Jessica Rozas Jofré tras el fallecimiento de su padre: que el homenaje a una figura de 1971 no implique que los demás protagonistas desaparezcan de la memoria pública. Pedro Emilio Rozas Miranda y sus compañeros forman parte documentada de aquella historia y, más de medio siglo después, la iniciativa del monumento abre una oportunidad para que Iquique vuelva a mirar aquella hazaña en toda su dimensión.


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