
En Belém do Pará, en pleno corazón de la Amazonía, decenas de miles de personas protagonizaron un acto sin precedentes durante la COP30: el Funeral de los Combustibles Fósiles. La intervención artística y política, que reunió a más de 70.000 participantes, envió un mensaje contundente al mundo: la era del petróleo, el gas y el carbón llegó a su fin. La región amazónica, uno de los territorios más vulnerables a la crisis climática, también es hoy un laboratorio vivo de soluciones renovables, más justas, más baratas y plenamente viables. La urgencia, subrayan sus protagonistas, ya no es técnica: es política.
La comunidad científica ha advertido que no es posible abrir nuevas explotaciones fósiles sin cruzar puntos de no retorno climático. En este contexto, el funeral realizado en Belém exigió decisiones valientes y un liderazgo capaz de priorizar la vida, la justicia climática y la soberanía energética frente a intereses que ya no tienen cabida en el futuro. La COP30 se convierte así en un escenario clave para asumir compromisos ineludibles. Lo que está en juego no es el planeta, sino la posibilidad de seguir habitándolo.
La jornada, realizada este sábado 15 de noviembre, reunió a pueblos originarios de todo el continente, organizaciones ambientales de alcance global, activistas, académicos y más de un centenar de colectivos sociales. Fue una de las intervenciones más significativas de esta cumbre climática. La expresión artística incluyó ataúdes gigantes representando al carbón, petróleo y gas; soles y aerogeneradores; más de 80 jaguares performáticos; una serpiente de 30 metros; y una puesta en escena con más de 100 artistas. La iniciativa fue liderada por la Alianza Potencia Energética, en colaboración con la Cúpula de los Pueblos, el Auto do Círio y la Escuela de Teatro y Danza de la Universidad Federal de Pará.
La magnitud del acto influyó en la recta final de las negociaciones climáticas, reforzando el llamado global a detener la expansión petrolera en la Amazonía y a avanzar en una eliminación gradual, pero firme, de los combustibles fósiles. El Sur Global, señalaron sus voceros, no solo sufre los impactos más severos, sino que está liderando las soluciones.
Desde la Alianza Potencia Energética, João Talocchi destacó que la acción envió un mensaje claro al mundo: la transición energética debe ser justa, valiente y liderada por los territorios que históricamente han cuidado la vida. Juan Carlos Jintiach, de la Alianza Global de Comunidades Territoriales, recordó que cada destrucción por minería o petróleo es una herida para la Madre Tierra, y reiteró la necesidad de una hoja de ruta regional que proteja la biodiversidad y los derechos de los pueblos. Desde 350.org, su director regional, Ilan Zugman, enfatizó que los combustibles fósiles son la raíz de la crisis que amenaza a la humanidad y que solo falta voluntad política para dejar atrás el petróleo, el gas y el carbón.
Lina Torres, de Movilizatorio, afirmó que la COP30 debe marcar el límite final de los combustibles fósiles en la historia humana. Desde la Red Gran Caribe Libre de Fósiles, Carolina Sánchez recordó que los países del Caribe, pese a sus bajas emisiones, sufren devastadores huracanes alimentados por el calentamiento del océano. La coordinadora del Auto do Círio, Inês Santos Ribero, destacó que el arte transforma la resistencia en una fuerza colectiva capaz de conmover y movilizar.
Cristóbal Díaz de Valdés, también de la Alianza Potencia Energética, insistió en que América Latina cuenta con la creatividad y la energía de su gente para liderar esta transformación global. Michael Poland, de la Fossil Fuel Treaty Initiative, subrayó que existe un consenso creciente sobre la necesidad de un tratado internacional que establezca una hoja de ruta justa y vinculante para abandonar los fósiles. Por su parte, João Pedro Galvão Ramalho, de la Cúpula de los Pueblos, destacó que el funeral convirtió la voz diversa del Sur Global en un acto poético y político de enorme potencia.
La ciencia es clara: los combustibles fósiles provocan más de cinco millones de muertes prematuras al año debido a la contaminación del aire y son responsables de la mayoría de las emisiones que calientan el planeta. Abandonarlos dejó de ser una opción para convertirse en un imperativo ético, ambiental y civilizatorio.
El Funeral de los Combustibles Fósiles, ya considerado un hito histórico en las cumbres climáticas, aparece como una declaración cultural y política que demuestra que el mundo está preparado para dejar atrás una industria obsoleta y destructiva, y abrazar un futuro basado en energías renovables, justicia y respeto por la vida.


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