
El Dr. Claudio Martínez, investigador y director del Centro de Estudios en Ciencia y Tecnología en Alimentos (CECTA) de la Universidad de Santiago de Chile, lidera un proyecto para la obtención de nuevas cepas con aplicaciones en la vitivinicultura, panadería, acuicultura y agricultura.
Chile es reconocido a nivel mundial por su alta producción de vinos, pisco y pan, cuya elaboración depende, en gran medida, del uso de levaduras importadas. Frente a este escenario, resulta clave avanzar en el fortalecimiento de capacidades científicas y tecnológicas que permitan generar soluciones locales y reducir la dependencia productiva externa.
En respuesta a estos desafíos la Usach, ha consolidado una línea de trabajo en torno al estudio y aplicación de estos microorganismos, contribuyendo a la innovación y la competitividad del sector a nivel nacional.
Como parte de este trabajo, se puso en marcha el proyecto de I+D “A new platform for the diversification and sustainability of the yeast biotechnology industry in Chile”, recientemente adjudicado en el Concurso Anillo Regular de Tecnología 2025. La ejecución es liderada por el Dr. Claudio Martínez, académico del Departamento de Ciencia y Tecnología de Alimentos y director del CECTA Usach, junto a un equipo interdisciplinario de investigadoras e investigadores que aportan su experiencia en áreas como microbiología, genética y bioinformática.
“Nuestro propósito es desarrollar una plataforma de estudio básico y aplicado para la generación de nuevas cepas de levaduras que respondan a las necesidades de distintas industrias biotecnológicas y que, a su vez, contribuya a fortalecer el sector productor para que pueda proveer productos innovadores a la industria local y global”, explica el Dr. Claudio Martínez.
En cuanto a la metodología, detalla que, “en la primera etapa, se levantará una plataforma que integrará una base de datos compuesta por al menos 100 cepas provenientes de distintas zonas del mundo, lo que permitirá caracterizar su diversidad genética. A partir de esta información, la segunda fase estará orientada a la selección y obtención de cepas específicas para su uso en procesos productivos, principalmente en los sectores vitivinícola y acuícola”.
En el ámbito de la producción de vinos, y sobre la base de resultados obtenidos en estudios anteriores, el equipo ya se encuentra en una etapa de validación piloto de cepas mejoradas
Este trabajo también permitirá abrir una nueva línea aplicada en alimentación animal. En particular, se estudiará el uso de componentes de la pared celular de esos microorganismos para inducir respuestas inmunes en peces, lo que podría contribuir a fortalecer sus defensas naturales y a reducir el uso de antibióticos.


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