16 de agosto de 2026

DIARIO EL NORTINO

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Carlos Carpio Araya: Liderazgo, vocación y futuro del fútbol formativo en Tarapacá

Desde las dunas del sector Carmelo, en Iquique, hasta las canchas donde hoy se forjan sueños colectivos, la historia de Carlos Carpio Araya es la de un liderazgo construido con convicción, estudio y un profundo amor por el fútbol. A sus 35 años, este ingeniero mecánico de profesión ha logrado abrirse paso con fuerza en el fútbol amateur regional, consolidándose como un entrenador con proyección y una visión formativa que trasciende lo meramente competitivo.

Carpio recuerda que su vínculo con el balón comenzó desde la infancia, cuando pasaba largas jornadas jugando con los amigos del barrio. Sin embargo, fue a los 16 años cuando comprendió que su vocación iba más allá de jugar: la dirección técnica captó su atención como un espacio donde el conocimiento, la empatía y el liderazgo humano se entrelazan. “Un entrenador debe ser profesor, amigo, oyente y también un referente”, señala, sintetizando una filosofía que hoy marca su trabajo diario.

Su preparación no fue improvisada. Se formó en Argentina como Director Técnico Clase C, certificación obtenida en 2024, y posteriormente complementó su formación con estudios en Preparación Física y Psicología Deportiva en Cesca Chile, convencido de que el fútbol moderno exige una mirada integral del deportista.

La oportunidad de poner en práctica ese conocimiento llegó en 2025, cuando asumió como Director Técnico de la serie 35 del Club Deportivo y Social Caupolicán, institución fundada en 1962 y con una profunda firmeza en el fútbol iquiqueño. La confianza de los dirigentes fue clave, pero el resultado superó todas las expectativas: una campaña sobresaliente que culminó con el ascenso del club desde Segunda División a la Primera División de Honor del fútbol senior amateur de Iquique.

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Más allá de los resultados deportivos, Carpio destacó por su compromiso transversal con la institución, apoyando a diversas series, fortaleciendo la cohesión del plantel y construyendo lazos humanos que hoy son parte del capital social del club. En 2026, Caupolicán enfrentará a los equipos más representativos de la ciudad, con un proyecto deportivo que se sustenta en bases sólidas.

Ese mismo espíritu lo llevó a impulsar una iniciativa que hoy genera impacto comunitario: entrenamientos gratuitos en Playa Brava, abiertos a jugadores desde la categoría sub-15 hasta la serie 50 años, incluyendo mujeres y familias completas. Lo que comenzó con un solo jugador creció rápidamente hasta convocar a más de 30 participantes, unidos por el objetivo de mejorar su condición física y cuidar la salud, entendida como un pilar fundamental del deporte.

“Ver a padres entrenando junto a sus hijos es lo más gratificante”, comenta el entrenador, quien mantiene estas sesiones con constancia y vocación social, incluso cuando las condiciones no son las ideales. La falta de espacios disponibles lo ha llevado a entrenar en sectores aledaños a la cancha, sin que ello disminuya la motivación ni el compromiso del grupo. En ese contexto, Carpio proyecta obtener apoyo y permisos municipales que permitan consolidar este trabajo de manera estable.

Con los pies firmes en el presente, pero la mirada puesta en el futuro, Carlos Carpio no oculta sus aspiraciones: dirigir de manera profesional, llegar a la banca de Deportes Iquique, proyectarse al fútbol internacional y, en el horizonte más alto, conducir a la selección chilena. Sueños que, lejos de parecer lejanos, se sustentan en un camino que ya muestra resultados concretos.

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En sus palabras finales, el entrenador no olvida los agradecimientos: a quien lo vinculó con el Club Caupolicán, a los dirigentes que confiaron en él, a los jugadores que creyeron en su idea y, especialmente, a su familia. Su esposa Camila Prieto, su hija Isabel y su suegra María Angélica Collado fueron testigos y protagonistas del ascenso, acompañándolo por primera vez en una cancha y celebrando un logro que hoy simboliza el inicio de una prometedora carrera.

Carlos Carpio Araya representa a una nueva generación de entrenadores: formados, cercanos, comprometidos con la comunidad y con una clara proyección profesional. Tarapacá no solo tiene en él a un director técnico en crecimiento, sino a un activo humano y deportivo que merece ser considerado en los espacios de desarrollo del fútbol regional.

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FONDO QHAPAQ AYMARA: Desarrollo Integral