
Con el objetivo de fortalecer la preparación del personal frente a emergencias y misiones de apoyo a la comunidad, la Brigada de Aviación del Ejército (BAVE) desarrolló una instrucción especializada de autodescenso dirigida a soldados conscriptos, centrada en el control en altura, el desplazamiento vertical y la ejecución segura de maniobras en condiciones exigentes.
La actividad fue ejecutada por especialistas de la Unidad de Rescate Aéreo (URA), perteneciente a la BAVE, quienes orientaron el entrenamiento al desarrollo de habilidades técnicas clave, como el dominio del movimiento vertical, el manejo de equipamiento especializado y la adaptación a distintos escenarios operacionales, especialmente aquellos vinculados a rescates y situaciones de emergencia.
El Comandante de la Compañía Servicio Base, el Mayor Mark De Baeremaecker V., valoró el impacto de este tipo de instancias formativas, señalando que permiten elevar significativamente el nivel de preparación del personal. Según indicó, este tipo de instrucción no solo incrementa la motivación de los soldados conscriptos, sino que también fortalece su integración en operaciones aerotransportadas en apoyo a la comunidad, mejorando su capacidad de respuesta ante diversos requerimientos operacionales y proyectando a la unidad en escenarios de alta exigencia.
En la misma línea, el Cabo 1° Diego Olivos P., instructor militar de montaña e integrante de la URA, explicó que el enfoque del entrenamiento estuvo orientado a operaciones de rescate y asistencia en contextos de catástrofes naturales, con miras a que los soldados puedan ser desplegados eficazmente en situaciones de emergencia que requieran intervención inmediata.
El proceso de instrucción se desarrolló de manera progresiva, iniciando en entornos controlados para luego avanzar hacia estructuras de mayor complejidad y altura. Las primeras fases contemplaron descensos desde entre cinco y seis metros, aumentando gradualmente hasta alcanzar aproximadamente los veinte metros, permitiendo a los participantes adquirir confianza y precisión en cada etapa.
Durante las jornadas se utilizó equipamiento técnico de alta resistencia, incluyendo cuerdas de 12,5 milímetros con capacidad cercana a los 4.000 kilos, además de mosquetones que soportan alrededor de 4.500 kilos, asegurando condiciones óptimas de seguridad en la ejecución de las maniobras.
Esta instrucción permitió consolidar competencias fundamentales como el control corporal, la coordinación y la toma de decisiones en altura, contribuyendo a una preparación integral del personal para enfrentar diversos escenarios operacionales y brindar un apoyo eficiente a la comunidad en situaciones críticas.


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