
La institución proyecta cerrar 2026 con poco más de 56 mil funcionarios, lejos de los casi 60 mil que tenía en 2019. El exjefe de la División de Seguridad Pública del Ministerio de Interior, y académico de la Usach, Jorge Araya apunta a problemas estructurales en el sistema de retiro y condiciones laborales.
La sostenida disminución en la dotación de Carabineros de Chile ha encendido las alertas en materia de seguridad pública. Tras la conmemoración del 99° aniversario de la institución, realizada en la Escuela de Oficiales, se conocieron cifras que dan cuenta de una pérdida de más de tres mil efectivos en los últimos siete años.
En 2019 la institución contaba con 59.894 funcionarios, mientras que para 2025 la cifra llegó a 56.068 y se proyecta que este año cierre con 56.509. Aunque hay una leve recuperación respecto del año pasado, la tendencia general sigue siendo a la baja.
Para el académico de la Universidad de Santiago y exjefe de la División de Seguridad Pública del Ministerio del Interior, Jorge Araya, el fenómeno responde a incentivos mal diseñados.
“Muchos carabineros pueden retirarse a los 20 años de servicio con una pensión parcial y rápidamente encuentran trabajo en el mundo municipal o en la seguridad privada, que se ha vuelto muy atractivo. Hay incentivos perversos que empujan a tomar esa decisión”, explicó.
El especialista agrega que las condiciones propias de la carrera policial también influyen en la deserción. “Es un trabajo exigente, con disponibilidad permanente, cambios de turno y presiones constantes. Frente a eso, alternativas laborales con horarios más acotados resultan mucho más atractivas”, sostuvo.
Araya advierte que el déficit de personal tiene consecuencias directas en la seguridad del país. “Chile tiene menos carabineros por habitante que la mayoría de los países de la región e incluso europeos. Esto limita la capacidad de respuesta, de fiscalización y de investigación, generando un círculo de inseguridad que se retroalimenta”, señaló.
Si bien valora las medidas anunciadas por el Gobierno, el académico enfatiza que son insuficientes si no se abordan cambios estructurales. “Los incentivos económicos van en la línea correcta, pero es necesario reformar el sistema de retiro. Hoy muchos funcionarios se jubilan incluso antes de los 50 años. Se requiere aumentar significativamente los años de servicio para evitar esta fuga constante de personal”, concluyó.


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