
Mayo vuelve a reunirnos en una de las fechas más significativas para la familia y para nuestra sociedad: el Día de la Madre, una jornada que invita a detenernos y reconocer el inmenso valor de quienes, con amor, esfuerzo y entrega silenciosa, sostienen hogares, forman generaciones y dejan una huella imborrable en nuestras vidas.
Este 2026 llega después de un año complejo. El 2025 dejó alegrías y satisfacciones por la vida compartida, pero también profundos sentimientos de indignación y tristeza ante la desvinculación de muchas y muchos colegas de nuestra empresa. Sin embargo, incluso en medio de esas dificultades, existe un espacio irrenunciable para el reconocimiento y la gratitud.
Por ello, el Sindicato de Profesionales y Técnicos de Correos de Chile extiende un afectuoso saludo a todas nuestras socias, sean madres o no, así como también a nuestras ex socias, especialmente a aquellas que entregaron largos años de servicio y a quienes injustamente fueron apartadas de sus funciones. Para todas ellas va nuestro respeto y admiración por su profesionalismo, compromiso y capacidad de cumplir, muchas veces en silencio, con la doble responsabilidad de ser trabajadoras y sostén fundamental de sus familias.
El Día de la Madre es mucho más que una celebración. Es una oportunidad para expresar amor, reconocimiento y admiración hacia quienes han hecho del sacrificio cotidiano un acto de amor permanente. Una madre enseña, protege, orienta, perdona y acompaña. Su fortaleza no necesita discursos grandilocuentes: se manifiesta en cada amanecer anticipado, en cada jornada extendida, en cada gesto silencioso que sostiene a los suyos.
No existe fórmula capaz de medir todo lo que una madre entrega. Gracias a ellas somos lo que somos. En su esencia convergen elegancia y firmeza, ternura y disciplina, sensibilidad y valentía. Son, sin duda, una de las expresiones más extraordinarias de la naturaleza humana.
Hoy también queremos recordar a aquellas madres que ya no están físicamente con nosotros, pero cuya enseñanza sigue viva en cada paso que damos. Su legado permanece como faro y guía.
Al mismo tiempo, no podemos abstraernos del difícil escenario que atraviesa Correos de Chile. Las desvinculaciones que han afectado a numerosas trabajadoras, muchas de ellas madres, representan decisiones dolorosas que rechazamos con firmeza. Resulta injusto trasladar a trabajadoras y trabajadores de nivel intermedio las consecuencias de errores administrativos gestados durante años por quienes sí tuvieron poder de decisión.
Hacemos un llamado claro a quienes hoy administran esta histórica empresa estatal, con más de 278 años de existencia, a poner fin a los despidos y asumir con responsabilidad el desafío de reconstruir una gestión eficiente y visionaria. Despedir trabajadoras y trabajadores jamás resolverá los problemas estructurales. Solo genera incertidumbre, temor y un daño profundo al capital humano que durante décadas sostuvo la credibilidad de Correos de Chile.
En este 10 de mayo, rendimos homenaje a todas las madres del mundo, a nuestras madres, a nuestras colegas, a nuestras amigas y a aquellas que viven eternamente en nuestro recuerdo.
Hoy celebramos a la mujer que, antes del amanecer, ya está de pie organizando la vida de su familia y que luego cumple con excelencia su jornada laboral para regresar a continuar otra, igualmente exigente y silenciosa.
A todas ellas, gracias infinitas.
Porque son la fuerza serena que mueve al mundo; el motor invisible que sostiene la vida; el amor que jamás deja de acompañarnos. Su existencia y enseñanza serán siempre el faro que iluminará nuestro camino.


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