15 de agosto de 2026

DIARIO EL NORTINO

Palabras que iluminan nuestro territorio

Un aporte transformador desde la química experimental

El Premio Nobel de Química 2025 ha sido otorgado a Susumu Kitagawa, Richard Robson y Omar M. Yaghi por el desarrollo de los llamados Metal Organic Frameworks (MOFs), los cuales corresponden estructuras metalo-orgánicas que se ordenan en el espacio formando redes tridimensionales porosas que pueden presentar propiedades extraordinarias.

Los MOFs son compuestos químicos creados mediante un diseño planificado. Están formados por cationes de metales de transición que se unen a moléculas orgánicas, formando estructuras que se extienden en tres dimensiones. Según las propiedades de los iones metálicos y las moléculas que los acompañan, estas estructuras pueden tener poros o cavidades internas distribuidas a lo largo de estas arquitecturas, capaces de almacenar gases, líquidos u otras moléculas pequeñas.

La porosidad es una de las propiedades más destacadas de los MOFs, ya que le permite tener una enorme superficie interna dentro de un espacio muy pequeño. Esto les permite interactuar químicamente con su entorno de forma muy eficiente.

Los MOFs han sido comparados a la “bolsa de Hermione” de las películas de Harry Potter: aunque parece pequeña por fuera, puede contener una gran cantidad de cosas en su interior. Así funcionan los MOF, con una capacidad sorprendente para albergar moléculas dentro de su estructura.

Los científicos laureados han contribuido no solo a que estas estructuras existan, sino también a que sean estables, funcionales y adaptables. Robson fue pionero al proponer ideas tempranas de cómo unir iones metálicos con moléculas orgánicas en estructuras con cavidades (1989), Kitagawa, por su parte, demostró cómo otras combinaciones de cationes metálicos y moléculas orgánicas formaban MOF más flexibles, permitiendo que algunas moléculas gaseosas entraran y salieran de manera reversible (1992-2003). Yaghi consolidó la línea de diseño racional, al lograr crear estructuras estables y modulables, abriendo un camino para que centenares de variantes de MOF sean hoy investigadas (1992-2003).

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Gracias a estos aportes desde la química fundamental, científicos de todas partes del mundo han contribuido a que en la actualidad exista un elevado número de nuevos MOFs con diferentes características químicas donde cada una de estas estructuras está adaptada a aplicaciones específicas.

Este premio Nobel reconoce así la visión de transformar un concepto fundamental en una herramienta práctica con múltiples efectos beneficiosos. Como fue afirmado por el comité Nobel de química, los MOFs “traen oportunidades hasta ahora imprevistas para materiales diseñados con funciones nuevas”. Este tipo de innovación multidimensional es justamente lo que un galardón de este calibre busca destacar: cuando la ciencia no solo describe la naturaleza, sino que edifica nuevas rutas para enfrentar los grandes retos sociales.

El premio Nobel de química 2025 no celebra simplemente un descubrimiento teórico, sino que, pone en el centro la capacidad transformadora de la química molecular experimental y aplicada, es decir, la habilidad para diseñar estructuras con propósito y utilidad real.

Los laureados han abierto un abanico inmenso de posibilidades para aplicaciones de los MOFs, por ejemplo, la captura de CO2, almacenamiento de agua, liberación controlada de fármacos, remediación ambiental, sensores, catálisis, magnetismo, óptica y energía. En una sociedad que demanda respuestas eficientes frente a diversas problemáticas, su aporte se erige como una de las más prometedoras herramientas del siglo XXI.

Verónica Paredes
Departamento de Ciencias Químicas
Universidad Andrés Bello

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