15 de agosto de 2026

DIARIO EL NORTINO

Palabras que iluminan nuestro territorio

Educación Ambiental: Entre la urgencia climática y la conciencia comunitaria

A fines de enero se conmemora el Día de la Educación Ambiental, instancia que invita a reflexionar sobre el papel de la formación ambiental en un contexto de crisis ecológica global. La educación ambiental no debiera limitarse a una fecha ni a gestos simbólicos, sino consolidarse como una práctica permanente, cotidiana y transformadora, orientada a formar ciudadanía capaz de enfrentar los desafíos ambientales actuales y no solo a aliviar momentáneamente la conciencia colectiva.

En Chile, durante la última década se han registrado avances importantes, como el respaldo legal de la Ley 19.300, políticas públicas actualizadas, programas específicos y la existencia de cerca de 2.500 establecimientos con Certificación Ambiental al 2025. También destacan iniciativas pedagógicas innovadoras y comunidades educativas comprometidas con la sostenibilidad. Sin embargo, estos progresos siguen siendo insuficientes frente a la magnitud de la crisis climática.

La implementación de la educación ambiental es profundamente desigual. Su desarrollo depende muchas veces del territorio, del proyecto educativo institucional y de la motivación personal de docentes y equipos directivos, más que de una política educativa sólida y sostenida. Mientras algunos establecimientos la integran como eje central, otros la reducen a acciones aisladas, como reciclaje o huertos escolares, que suelen abandonarse por falta de planificación y apoyo.

La urgencia climática exige formación crítica, continuidad y coherencia. Aunque existen experiencias significativas, estas siguen siendo fragmentadas y dependientes de voluntades individuales, sin garantías de permanencia, calidad ni evaluación. Además, diversas investigaciones muestran que el contacto temprano y sostenido con la naturaleza favorece el desarrollo integral de niños, niñas y adolescentes, y que el vínculo con el entorno es clave para su protección. Cuando la naturaleza queda fuera de la experiencia cotidiana, la crisis ecológica se vuelve abstracta y distante.

Más leído:  “Pinigol”: Una mirada legal al remate de una marca tras quiebra de Pinilla

La formación docente constituye otro desafío estructural. Se espera que educadores aborden temas complejos como cambio climático, biodiversidad, sostenibilidad y justicia ambiental, muchas veces sin preparación suficiente ni actualización continua. La educación ambiental requiere comprender las causas estructurales de la crisis y contar con herramientas pedagógicas para abordarla desde una perspectiva crítica y territorial.

También persiste el riesgo de reducirla a cambios conductuales individuales, como el énfasis excesivo en el reciclaje, sin cuestionar los modelos de producción y consumo que originan el problema ni promover transformaciones más profundas, como la reducción de residuos y estilos de vida sostenibles.

El rol del Estado es clave: se necesita mayor articulación interinstitucional, recursos, formación docente sistemática y evaluación efectiva de políticas públicas. La educación ambiental debe ser una herramienta de empoderamiento ciudadano y no un privilegio.

Finalmente, el lema 2026, “Tecnología con conciencia. Reutilizar y reacondicionar para frenar el impacto ambiental”, invita a reflexionar sobre el contraste entre el uso intensivo de tecnología y el escaso contacto con la naturaleza. La educación ambiental no es solo un contenido curricular, sino una forma de habitar la Tierra. Educar con conciencia es un acto de responsabilidad ética y de cuidado colectivo.

Daniela Araya Cortez, miembro del Comité Salud Planetaria de la Sociedad Chilena de Medicina del Estilo de Vida (SOCHIMEV).

QHAPAQ GLOBAL: Visión que conecta
FONDO QHAPAQ AYMARA: Desarrollo Integral