16 de agosto de 2026

DIARIO EL NORTINO

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Egresada de la UNAP relata su experiencia tras denunciar situaciones de violencia académica: “Fue un proceso súper largo, fue súper triste y no quedó en nada”

Yusant Figueroa, egresada de Pedagogía en Lengua Castellana de la Universidad Arturo Prat, entrega su testimonio sobre situaciones que, según relata, marcaron su formación universitaria. En esta entrevista aborda una denuncia que realizó durante su etapa como estudiante, el proceso de mediación que siguió, su participación en espacios de representación estudiantil y de género, las dificultades que desde su experiencia enfrentan quienes denuncian y la importancia que atribuye a recuperar el compañerismo y la organización estudiantil.

Testimonio

Durante su paso por la Universidad Arturo Prat, Yusant Figueroa estudió Pedagogía en Lengua Castellana en la Facultad de Ciencias Humanas. Además de su formación académica, participó en espacios de representación estudiantil y, según relata, fue parte del centro de estudiantes de su carrera y de la Secretaría de Género y Sexualidad de la universidad.

En ese período, según su testimonio, fue denunciante de situaciones que identificó como violencia académica y también acompañó a otros estudiantes que, según señala, enfrentaban situaciones relacionadas con violencia académica y violencia de género.

En esta entrevista, Figueroa relata en primera persona su experiencia, sus percepciones y los antecedentes que afirma haber conocido durante su permanencia en la universidad.

DIARIO EL NORTINO: ¿Podrías contarnos qué carrera estudiaste en la UNAP y cómo comenzaron las situaciones que marcaron tu paso por la universidad?

YUSANT FIGUEROA: Bueno, yo estudié Pedagogía en Lengua Castellana en la Facultad de Ciencias Humanas de la Universidad Arturo Prat.

Fui tanto denunciante de violencia académica como también apoyando a quienes denunciaban, después no solo violencia académica sino que también violencia de género. Fui centro de estudiante de la carrera de Pedagogía en Lengua Castellana y también fui parte de la Secretaría de Género y Sexualidad de la universidad.

DIARIO EL NORTINO: ¿Qué tipo de situaciones de violencia, vulneración o maltrato viviste durante ese proceso y qué acciones decidiste emprender?

YUSANT FIGUEROA: Bueno, en la Facultad de Ciencias Humanas, antes incluso de ser centro estudiante, se veían algunas dinámicas de poder que ejercían docentes hacia estudiantes. Esto de no dejar como hacer ver las asignaturas como que son las más difíciles, los ramos “corta cabeza”, enorgulleciéndose de las altas tasas de reprobación que tenían sus asignaturas.

Y cuando el estudiantado cuestionaba o pedía otros métodos de enseñanza, comenzaba la persecución. En mi caso fue algo como pareciera lo que te relato y también lo vi en otras carreras de la facultad y en otros niveles de la carrera que yo estaba estudiando.

Tuvimos un docente que vino a reemplazar a una profesora. Este docente ya estaba contratado en la carrera y también era profesor de lenguaje. Nosotros le hacíamos ver que no estábamos logrando aprender con su asignatura, que era una asignatura fundamental para lo que estábamos estudiando.

Le pedíamos que quizá pudiera explicarlo de otra forma, porque solo nos pasaba las guías y ya. Le pedíamos quizá material para poder profundizar y él no se lo tomaba de buena manera.

Comenzó, a las personas que teníamos estas conversaciones con él, a bajarnos las notas cuando teníamos evaluaciones. No nos daba las pautas de evaluaciones, nos evaluaba como él quería.

Unas personas tenían una nota más alta, las que generalmente guardaban silencio, versus quienes intentábamos hablar con él, que nos bajaba la nota. No nos decía por qué y nos puso varias veces en riesgo de reprobación.

En mi caso, yo hice la denuncia en la jefatura de carrera. Intenté seguir el protocolo. No fui la única denuncia hacia este docente.

En ese momento logramos que tanto el centro de estudiantes como la federación de ese tiempo pudieran apoyar la denuncia. Llegamos hasta el punto de una mediación, pero no se llevó de la mejor manera. Fue revictimizante.

Al docente había quedado como con el acuerdo de que tomara algunas remediales pedagógicas. Esto nunca se cumplió.

Incluso yo después me lo volví a topar porque me volvió a tocar clases con él, a pesar de que había pasado este proceso de denuncia y mediación, y él como desconociendo totalmente este acuerdo de un remedial pedagógico.

Entonces yo ahí tuve que intentar tomar medidas para protegerme. Tuve que pedirle a mi jefatura de carrera que pudiera colocarme otra profesora para poder terminar esa asignatura.

DIARIO EL NORTINO: Desde tu experiencia, ¿consideras que situaciones como esta se daban solamente en tu carrera?

YUSANT FIGUEROA: La verdad es que eso se vio en otras carreras. Generalmente cuesta llevar adelante los procesos de denuncias de violencia académica en particular.

Si bien la universidad cuenta con algunas áreas que se dice que apoyan la docencia, durante años no hemos visto que sea así.

Yo igual lo puedo contar desde mi experiencia como estudiante de Pedagogía. Lo veía con compañeros y compañeras de otras áreas.

Los profes siempre teniendo como las mismas formas de evaluar, siempre ocupando el terror como mecanismo, como te decía, enorgulleciéndose de las altas tasas de reprobación, nunca teniendo el foco en el aprendizaje, sino que en cómo hacer el proceso de la universidad más difícil.

Actualmente se han puesto como rígidos en el sentido de las notas de aprobación y los porcentajes de asistencia, más que en capacitar al plantel académico con estrategias pedagógicas y diversificar las herramientas de enseñanza.

Porque no todos los académicos y académicas que están en la universidad tienen asignaturas de pedagogía cursadas y eso se nota. Se nota en la forma en la que enseñan y se nota en el trato que dan hacia estudiantes.

DIARIO EL NORTINO: ¿Y ese profesor era nuevo o ya pertenecía a la carrera?

YUSANT FIGUEROA: Este profesor era contratado, ya que igual es algo que es difícil que pase en la Universidad Arturo Prat.

Es una universidad que tiene una alta rotación de plantel académico porque las formas de contrato son a un horario. Cuesta mucho que un académico o académica logre salir de esto del honorario.

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Siempre está como esta excusa de que hay problemas económicos. Desde antes de entrar a la universidad yo venía escuchando este relato: hay problemas económicos.

No logran tampoco ofrecer una oferta atractiva de trabajo. Muchos profes llegan como honorarios, que son muy buenos profes, que tienen vocación, que les interesa la disciplina en la que se están especializando y que terminan yéndose porque, insisto, la forma de contratos que tienen con la universidad es muy precaria.

Son a un horario, cuesta que les paguen, se demoran en pagarles, son bien exigentes. Entonces cuesta que se queden, sobre todo quienes hacen un buen trabajo.

Y quienes se quedan después cuesta sacarlos cuando no hacen un buen trabajo.

En el caso de este docente, él había sido contratado por la carrera en la que yo estudiaba. Como él estaba, no era honorario, ya estaba con una figura como de contrata, no pudieron echarlo y simplemente lo cambiaron de especialidad de Pedagogía.

Entonces él actualmente, la verdad que no sé si sigue, pero hasta cuando yo estaba estudiando, él seguía contratado en la facultad.

DIARIO EL NORTINO: También mencionaste situaciones relacionadas con otras facultades. ¿Qué recuerdas de esos casos?

YUSANT FIGUEROA: Lo mismo pasa en realidad con el resto de las facultades.

Esto también se refleja después en los protocolos que vienen a aparecer, que son en relación con violencia de género y discriminación.

La Facultad de Ciencias Humanas era una de las facultades con más cantidad de denuncias, seguida por Ingeniería y por la Facultad de Ciencias Jurídicas.

Y Salud, que es una facultad donde en general hay mucho miedo a denunciar.

El año 2017, las estudiantes de Enfermería se fueron a paro por precisamente la violencia que vivían tanto en la universidad como en sus prácticas.

El área de Salud es un área súper difícil. Los hospitales y los centros de atención tienen súper normalizadas las prácticas violentas.

Y en ese año se logró que se considerara la violencia que se vive en las prácticas como una causal para ya no seguir trabajando con ese profesional. Quizás no seguiría en ese centro.

Pero así se ha repetido en todas las facultades.

Lo mismo en la Facultad de Ingeniería y Arquitectura, donde la carrera de Arquitectura también tiene una tradición de violencia académica.

Las personas que les hacen clase no son profes en general y también apelan a esto del terror, de que te van a reprobar, de que tienen contactos.

El año, no recuerdo exactamente, creo que fue el año 2020-2021, hubo entre nueve y diez estudiantes que denunciaron a un académico.

Este académico fue suspendido de sus funciones mientras duraba la investigación y, la verdad, ese proceso, según tengo entendido, hasta el día de hoy todavía no se cierra.

Lo que ha pasado con varios de esos estudiantes es que quienes han logrado salir de la universidad igual lo hicieron con mucho miedo.

Quienes seguían en la universidad sufrían, según lo que yo conocí, la represalia de los colegas de este académico que fue denunciado, que les bajaba las notas a los estudiantes, que los amedrentaban, que les decían que no iban a salir de la carrera, intentando perjudicarles o apelando también a buscar cualquier causal para hacerles pérdida de carrera, que es lo que le pasó a una compañera.

Entonces es algo que, desde mi experiencia, se da de forma transversal. No es particular de una sola carrera.

DIARIO EL NORTINO: ¿Qué dificultades encontraste, desde tu experiencia, al momento de denunciar?

YUSANT FIGUEROA: La verdad es que cuesta bastante. Desde la posición en la que está una persona que denunció o como representante estudiantil, cuesta hacer el llamado a denunciar.

Los procesos son largos, no hay claridad sobre las etapas en las que va avanzando el proceso.

Con el académico de Arquitectura que te comento, algunas compañeras intentaban comunicarse con las personas encargadas de la investigación y siempre era: “No te podemos dar información”.

Entonces uno tenía que pedirlo por transparencia.

Pasa también que están como estas líneas entre estudiantes y, cuando uno se acerca a los representantes estudiantiles, a veces tampoco te quieren ayudar porque hay problemas de ego o problemas entre las personas.

Y más cuesta porque tampoco se ha perdido como la cultura de la reunión estudiantil, de ocupar los espacios de la universidad.

Ya no se hacen asambleas de estudiantes, que eran los espacios donde estas situaciones se comentaban, donde los otros estudiantes escuchaban todas estas situaciones y se indignaban y apoyaban a sus compañeros y compañeras que sufrían de estas violencias tan injustas como la violencia académica o la violencia de género.

Eso también se ha perdido.

El individualismo con el que se vive ahora ha hecho que la falta de comunidad también haga que estos casos sigan proliferando y que sigan pasando desapercibidos.

Porque si a los estudiantes no les interesa lo que les pasa a sus compañeros y compañeras, no hay mucho que hacer.

Al final de ahí igual puede venir la presión hacia las autoridades, hacia rectoría, hacia representantes estudiantiles, para que también se ejerza presión para que se resuelva.

Entonces al final como que todo queda en palabras, a veces cuando ya es demasiado, como en la funa, en los comentarios de redes sociales, pero todo sigue manteniéndose igual, porque también hay un desinterés de qué es lo que le pasa a la otra persona.

DIARIO EL NORTINO: En tu situación particular, ¿cómo respondió la Universidad y quiénes intervinieron?

YUSANT FIGUEROA: En mi situación en particular, con este caso, la verdad que fueron dos años de hacer presión para que pudiera resolverse de alguna manera.

Más que la universidad o la dirección académica, porque las facultades igual tienen autonomía, cierta autonomía en la toma de decisiones, en ese momento mi carrera tenía un centro de estudiantes que estaba conformado.

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Hacíamos asamblea, donde estudiantes tenían conocimiento de qué es lo que le estaba pasando a su compañero y compañera de carrera.

Había unión y había presión para que estas situaciones se resolvieran.

La directora de carrera también tenía muy buena disposición a que el ambiente de clases también fuera mejor, sobre todo considerando que son profes formando profes.

Entonces, ahí con la presión que se hizo desde el centro de estudiantes y, en ese entonces, esa federación de estudiantes, se logró llegar a la mediación.

Pero, como te contaba, los acuerdos que se tomaron en esa mediación nunca llegaron a concretarse.

Nosotras, como estudiantes que denunciamos, más que pedir el despido de este académico, lo que pedíamos era que él pudiera entender que estas prácticas, como de “yo soy el académico y tengo el poder absoluto y yo hago lo que quiero”, en verdad no corresponden.

Menos con la visión que teníamos de educación, menos con la visión que la facultad dice tener sobre la educación.

Y al final fue un proceso súper largo, fue súper triste y no quedó en nada.

DIARIO EL NORTINO: Frente a todo lo vivido, ¿cómo lograste salir adelante y quiénes fueron fundamentales en ese proceso?

YUSANT FIGUEROA: Como te comentaba, no todos los académicos y académicas son así.

Afortunadamente tuve varios profesores y profesoras que no estaban contratados así como los otros académicos con contratos y con todas las prestaciones, sino que eran honorarios.

Y la verdad, pensar “yo no quiero ser así, yo no quiero tener esas prácticas en mi ejercicio docente”, y ver que sí hay profes que hacen las cosas distinto, fue un gran impulso para poder seguir adelante y poder salir.

Lo mismo con mis compañeras y, en mi caso, con mi dirección de carrera.

Me daba igual lata ver a mi jefa de carrera, que a veces estaba como con las manos atadas, no podía hacer nada más.

Porque hay procesos que son a nivel institucional.

Que un académico vaya a un remedial pedagógico no depende solo de mi jefa de carrera y su voluntad. No depende solo de la facultad, sino que depende de cómo la administración de la universidad efectivamente se tome en serio estos procesos y entienda cómo afectan a los y las estudiantes.

Igual fue triste.

Después, él por lo menos ya no hizo más clases en mi carrera, pero sí estaba en la facultad, en otra carrera de Pedagogía.

Luego, al año después, me enteré de que seguía haciendo lo mismo.

Entonces ya no sé. Igual es frustrante saber que una pasa por un proceso, por un proceso que es largo, que es doloroso y que al final el resultado de ese proceso es que igual sigan trabajando en impunidad.

DIARIO EL NORTINO: Finalmente, ¿qué mensaje entregarías a otros estudiantes que puedan estar atravesando una situación similar?

YUSANT FIGUEROA: Bueno, yo les diría que estudien los reglamentos. Eso también nos ayudó a nosotras bastante en cómo saber llevar estos procesos.

Involucrarse en la universidad, involucrarse como delegados y delegadas de la carrera, del nivel, levantar centro de estudiantes, reunirse con los compañeros y compañeras, saber cómo están, cómo les está yendo.

Porque si hay un desinterés también en lo que le pasa a la otra persona, es difícil que las cosas sean distintas.

Entonces, el involucrarse, el saber cómo funciona el espacio en donde yo estoy inserto.

Muchas personas van a la universidad a estudiar y ya después se van a la casa.

La universidad es un espacio en donde construimos comunidad, no solamente con la gente de nuestras carreras, con la gente de otras carreras, donde levantamos proyectos, donde tenemos la posibilidad de generar mejoras, no solo para nuestras carreras, sino que para este espacio en donde compartimos, o para las juntas de vecinos donde participamos, o para potenciar esas áreas que nos interesan.

Y si seguimos en esta apatía en lo que le pasa a la otra persona, si yo me preocupo solo por lo que me pasa a mí, cuando realmente necesite pedir ayuda, difícilmente me van a escuchar.

Algo va a pasar si yo hago esa denuncia o si yo intento visibilizar la situación, porque a la otra persona no le va a importar, porque a mí tampoco me importa lo que le pase.

Entonces, yo creo que el llamado no solo es a denunciar, sino que también a apoyar a quienes denuncian, a generar esos espacios de encuentro entre estudiantes y a potenciar sobre todo el compañerismo, que hace mucha, mucha falta.


Nota editorial
La presente publicación corresponde a una entrevista testimonial realizada por Diario El Nortino a Yusant Figueroa, egresada de Pedagogía en Lengua Castellana de la Universidad Arturo Prat. El contenido recoge sus experiencias, opiniones, apreciaciones y antecedentes tal como fueron expresados durante la conversación.
Las situaciones referidas a terceras personas, hechos institucionales o actuaciones de otros integrantes de la comunidad universitaria corresponden al relato y percepción de la entrevistada y no constituyen afirmaciones propias de Diario El Nortino respecto de hechos que el medio no haya comprobado de manera independiente.
Las expresiones “desde mi experiencia”, “según tengo entendido”, “según lo que yo conocí”, “me enteré” y otras similares forman parte del carácter testimonial de las declaraciones y se mantienen precisamente para distinguir las experiencias directas de la entrevistada de aquellos antecedentes que señala haber conocido por otras vías.
Diario El Nortino publica este testimonio en el marco de su labor periodística y del interés público que puede revestir conocer las experiencias de estudiantes y egresados respecto de su vida universitaria. La publicación no pretende establecer responsabilidades jurídicas, administrativas o académicas respecto de las personas o instituciones mencionadas en el relato, materias que corresponden a las instancias competentes.
QHAPAQ GLOBAL: Visión que conecta
FONDO QHAPAQ AYMARA: Desarrollo Integral