14 de agosto de 2026

DIARIO EL NORTINO

Palabras que iluminan nuestro territorio

Más de 900 futuros suboficiales del Ejército inician exigente formación marcada por disciplina, liderazgo y espíritu de equipo

Más de 900 hombres y mujeres iniciaron su formación militar en la Escuela de Suboficiales “Sargento 2º Daniel Rebolledo Sepúlveda”, etapa que marca el comienzo de un exigente proceso de preparación basado en la disciplina, el trabajo en equipo y el fortalecimiento del carácter.

Durante las primeras semanas de instrucción, los soldados dragoneantes participaron en diversas actividades orientadas a consolidar la cohesión entre compañeros, fomentar el liderazgo y fortalecer la comunicación con sus instructores, elementos fundamentales para el desarrollo de la carrera militar.

Posteriormente, los aspirantes completaron su proceso de adoctrinamiento institucional, fase destinada a transmitir las tradiciones, valores y doctrina del Ejército. En esta etapa se desarrolló la estandarización de ejercicios con armamento a nivel de Escuadra, Sección y Compañía, sentando las bases para las futuras prácticas operacionales en terreno.

Uno de los hitos destacados fue el “Desafío Inter Reclutas 2026”, una competencia deportiva de dos jornadas donde los participantes pusieron a prueba su resistencia física, fortaleza mental y capacidad de liderazgo. En esta instancia, la 2ª Compañía del Batallón de Armas se consagró como vencedora del torneo.

Como parte de su preparación para operaciones en terreno, los soldados también realizaron la revista de equipo para campaña, una inspección exhaustiva del contenido y estado de sus mochilas y equipamiento, asegurando que cada integrante se encuentre en condiciones óptimas para enfrentar la primera campaña de instrucción.

La formación incluyó además técnicas de combate cuerpo a cuerpo, junto con capacitación especializada en Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y el uso del Desfibrilador Externo Automático (DEA), habilidades clave para responder ante situaciones de emergencia.

Como culminación de esta primera etapa, los integrantes del Batallón de Armas y del Batallón de los Servicios iniciaron el 2 de marzo el Curso de Combate I en los predios militares de Pichicuy y Pullally, en la Región de Valparaíso. Este entrenamiento tiene como objetivo evaluar tanto los conocimientos académicos como las capacidades físicas, técnicas y los valores institucionales adquiridos durante el primer mes de formación.

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El programa contempla un módulo inicial de nivelación en manejo del fusil, mimetismo y navegación terrestre, seguido por la etapa de desplazamiento que incluye marchas tácticas y uso de telecomunicaciones militares. Posteriormente, los reclutas aprenden técnicas para vivir en campaña, entre ellas rapel, construcción de refugios y primeros auxilios para responder ante traumas.

La fase final se centra en el entrenamiento de combate, que considera prácticas de tiro de precisión, paso de obstáculos y procedimientos de protección ante amenazas nucleares, biológicas y químicas (NBQ), culminando con un Ejercicio de Combate Final (STX) que pone a prueba todas las habilidades adquiridas.

El proceso cuenta además con el apoyo de cabos dragoneantes, quienes actúan como instructores auxiliares. Entre ellos destaca el Cabo Dragoneante Benjamín Giroz R., quien mientras realiza el Curso de Combate III apoya la formación de los nuevos soldados.

Les ayudaré para que cuenten con las competencias necesarias para que alcancen sus objetivos dentro de la Institución”, señaló el cabo Giroz, destacando el compromiso con la preparación de las nuevas generaciones de suboficiales.

Para muchos de los jóvenes, esta etapa representa un desafío personal y profesional. Así lo expresó el Soldado Dragoneante Marcos Díaz P., de la 1ª Compañía del Batallón de Armas, quien afirmó: “Estoy muy contento por lo vivido hasta ahora y motivado para experimentar nuevos desafíos”.

Antes de iniciar el curso de combate, los soldados dragoneantes también pudieron reencontrarse con sus familias de manera presencial y virtual, instancia que les permitió renovar energías y reafirmar su vocación de servicio al país.

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FONDO QHAPAQ AYMARA: Desarrollo Integral