15 de agosto de 2026

DIARIO EL NORTINO

Palabras que iluminan nuestro territorio

¿Quiénes son nuestros candidatos? Entre trayectorias políticas y deudas con la ciudadanía

En la Región de Tarapacá, cada ciclo electoral trae consigo un desfile de rostros y discursos que buscan conquistar la confianza de la ciudadanía. Algunos de estos candidatos han transitado por cargos públicos en distintos niveles, otros emergen desde organizaciones sociales, y también están aquellos que provienen del mundo empresarial o de la sociedad civil. Sin embargo, más allá de sus campañas y mensajes cuidadosamente diseñados, la pregunta que todo ciudadano debería hacerse es: ¿quiénes son realmente estas personas que aspiran a representarnos y qué huella han dejado en la región?

En política, las trayectorias importan. Importan no solo porque muestran experiencia, sino porque revelan la coherencia entre las palabras y los actos. En Tarapacá, hemos visto durante décadas cómo algunos líderes han ocupado distintos cargos sin que las problemáticas centrales de la región —vivienda digna, salud de calidad, seguridad en las calles, oportunidades laborales para nuestros jóvenes— se resuelvan de manera efectiva. Incluso, en estas elecciones se presentan candidatos que ya han ocupado cargos como senadores o diputados durante años y que, teniendo la responsabilidad de transformar la realidad regional, no lograron resolver los problemas que hoy seguimos enfrentando. Esto nos lleva a una pregunta clave: ¿merecen realmente nuestro voto?.

Este fenómeno ha generado una creciente sensación de deuda política, una percepción de que la clase dirigente está más concentrada en la lucha por el poder que en la búsqueda de soluciones reales para la gente de nuestra región.

Pero esta no es solo una responsabilidad de quienes ejercen la política; también recae en nosotros, la ciudadanía. Cada voto que entregamos tiene consecuencias. ¿Cuántas veces hemos votado motivados por promesas que luego se desvanecen? ¿Cuántas veces hemos elegido basados en emociones momentáneas, sin analizar a fondo los proyectos y las capacidades de quienes se postulan? Reflexionar sobre nuestro rol en este ciclo es tan importante como exigir responsabilidad a quienes buscan representarnos.

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Los candidatos que hoy recorren la región se presentan como portadores de soluciones. Sin embargo, es deber ciudadano mirar más allá de las frases de campaña y las imágenes publicitarias. Preguntarnos, por ejemplo:

  • ¿Han estado realmente presentes en los momentos críticos de nuestra región, o aparecen solo en épocas electorales?
  • ¿Qué acciones concretas han impulsado en favor de la comunidad antes de pedirnos el voto?
  • ¿Su visión de Tarapacá responde a los intereses de todos sus habitantes, o solo a grupos específicos?

La realidad política de Tarapacá no puede seguir basándose en la memoria corta que olvida las decisiones pasadas. Las deudas pendientes son visibles: sectores de las diversas comunas sin servicios básicos, listas de espera interminables en los hospitales, comunas olvidadas por la inversión pública, y una frontera donde la inseguridad y la migración irregular son problemas estructurales que aún esperan respuestas efectivas.

Por eso, estas elecciones no deben ser vistas como un simple trámite. Son una oportunidad para exigir que las trayectorias políticas se traduzcan en credibilidad, y que los programas electorales incluyan compromisos claros y medibles. Un candidato que no pueda explicar cómo financiará sus propuestas, en qué plazos las llevará a cabo y cómo rendirá cuentas, no merece nuestro voto.

En Tarapacá, la ciudadanía ha demostrado resiliencia y unidad en momentos difíciles. Ahora, esa fuerza debe expresarse en las urnas. No se trata de rechazar a la política, sino de dignificarla, de recordar que el verdadero poder reside en la ciudadanía y que cada voto tiene la capacidad de construir o destruir el futuro regional.

La pregunta, entonces, no es solo quién ganará estas elecciones, sino qué clase de liderazgo estamos dispuestos a legitimar. Si seguimos premiando a quienes solo aparecen en campaña, perpetuaremos el ciclo de promesas vacías. Pero si elegimos con conciencia y memoria, podremos iniciar una nueva etapa donde las autoridades rindan cuentas y la política vuelva a ser un espacio de servicio.

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Tarapacá merece representantes que estén a la altura de sus desafíos: personas comprometidas con la región, con experiencia real y con un profundo sentido de justicia social. Hoy más que nunca, es momento de que la ciudadanía sea exigente, crítica y vigilante. No basta con escuchar lo que nos dicen; debemos observar lo que han hecho y lo que están dispuestos a hacer.

Al final, la responsabilidad es compartida. Ellos deben responder por sus trayectorias, y nosotros, la ciudadanía, por la decisión que tomemos en la urna. Solo así podremos romper con la inercia y construir una Tarapacá próspera, justa y solidaria.

Juan Carlos Hernández Caycho
Periodista, comunicador social, gestor cultural y vocero de la AMA

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